Citamos el Le Monde Diplomatique en su edición española de mayo de 2008 nº 151. En el artículo de Ignacio Ramonet “Motines del hambre“:
Ya son más de treinta y siete los países en los que la inseguridad alimentaria ha provocado protestas. Las primeras tuvieron lugar en México el año pasado por el aumento exagerado del precio del maíz. También en Myanmar (antigua Birmania) la insurrección de los monjes, en septiembre de 2007, comenzó por manifestaciones de descontento contra la carestía de los alimentos. Y en las últimas semanas hemos asistido a tumultos en diversas ciudades de Egipto, Marruecos, Haití, Filipinas, Indonesia, Pakistán, Bangladés, Malasia y sobre todo de África Occidental (Senegal, Costa de Marfil, Camerún y Burkina Faso).
Son rebeliones de los más pobres y limitadas al ámbito urbano. El campesinado, por el momento, no se ha amotinado, y las clases medias no se han sumado al alboroto. Pero lo harán si los precios de la comida siguen aumentando. Y éstos subirán pues lo paradójico de la situación es que nunca la producción agrícola había sido tan abundante. O sea que la carestía actual no se debe a la penuria, sino a otros factores. Habrá pues nuevos amotinamientos por hambre y durante un largo periodo. Que se traducirán por nuevas oleadas de emigración. Pues la comida representa hasta el 75% de los ingresos de las familias de países pobres, contra un 15% en los países ricos(…)
Pero los precios siguen en alza. Desde marzo de 2007, el valor de los productos lácteos ha subido un 80%, el de la soja un 87%, y el del trigo, un 130%. El Banco Mundial, que no está exento de responsabilidad, afirma que estos aumentos han empujado al abismo de la miseria a más de cien millones de habitantes de los países pobres. Y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola estima que por cada aumento de 1% del coste de los alimentos de base, 16 millones de personas se ven sumergidas en la inseguridad alimentaria. Lo cual significa que 1.200 millones de seres humanos podrían padecer hambre crónica de aquí a 2025.
¿Por qué aumentan los precios de la comida? Esencialmente, por cuatro razones. Primero porque la elevación del nivel de vida de países como China, la India y Brasil ha modificado los hábitos alimentarios. Se consume más carne, luego hay que criar más ganado. El cual consume una parte importante de las cosechas de cereales. Las nuevas clases medias comen más veces a la semana carne de pollo y de cerdo, y estos animales se nutren a base de soja y de maíz. Como la población mundial va a seguir creciendo y el poder adquisitivo de muchas personas va a continuar elevándose, se producirá un cambio estructural. El ecologista Lester Brown lo anuncia: “Cuando los chinos consuman tanta carne como los estadounidenses, absorberán el 50% de los cereales del mundo” (1).
Segundo, porque una parte de la producción alimentaria (caña de azúcar, girasol, colza, trigo, remolacha) se destina ahora a la producción de agrocarburantes. Las tierras y los cultivos que se dedican a esa actividad ya no dan alimentos para los seres humanos. Y esto también se va a agravar. La Unión Europea ha decidido que un 10% del total de hidrocarburos consumidos de aquí a 2020 deben ser agrocarburantes. Y el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, pide que sea un 15%, de aquí a 2017. A tal punto que países con déficit alimentario como Senegal o Indonesia han resuelto producir agrocarburantes en vez de vegetales comestibles. Responsable en parte de esta situación, el Fondo Monetario Internacional afirma que entre un 20% y un 50% de las cosechas mundiales de maíz y de colza ya están siendo desviadas para elaborar carburantes.
Tercero, porque el estallido de los precios del petróleo -por encima de 115 dólares el barril- encarece el coste de los transportes, en particular el del traslado de los artículos del agro y por consiguiente el valor de los alimentos.
Cuarto, por efecto de la especulación financiera. Huyendo de la crisis de los subprime , los fondos de inversiones apuestan en este momento por los productos alimentarios: soja, trigo, arroz, maíz. Son valores refugio. Los fondos compran y almacenan apostando por el alza. Como los acaparadores de siempre, los nuevos especuladores no dudan en enriquecerse con las hambrunas que ellos mismos contribuyen a crear. Se estima que la especulación está causando un 10% de las subidas de los alimentos. (…)
Serge Halimi “El FMI y el hambre” en el mismo periódico explica:
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) habían prometido que el aumento de los flujos de mercancías contribuiría a erradicar la pobreza y el hambre. ¿Cultivos dedicados a la alimentación? ¿Autonomía alimentaria? Se encontró una solución mas inteligente: la agricultura local seria abandonada u orientada a la exportación. (…)
El agricultor de Máli confiaría su alimentación a las firmas de cereales de la región francesa de Beauce o del Midwest estadounidense, mas mecanizadas, más productivas. Al abandonar su tierra iría a incrementar la población de las ciudades para convertirse en obrero de una empresa occidental que deslocaliza sus actividades para sacar provecho de una mano de obra más barata. (…)
Ya no le quedaría más opción a los guineanos que la de comprar conservas de pescados danesas o portuguesas. A pesar de una contaminación suplementaria generada por los transportes, el paraíso estaba asegurado. El beneficio de los intermediarios (distribuidores, agentes de aduanas, aseguradoras, publicistas) también… (…)
Cada uno que lo juzgue por si mismo. Nosotros pensamos que como siempre es una cuestión de dinero y de modos de vida, y sabemos que se pueden tomar otros caminos. Por supuesto que existen alternativas, y aquí hemos encontrado, un ejemplo en relación al problema del carburante, tan de actualidad:
ECOFA es un eco-combustible que se obtiene a partir de los restos orgánicos -las basuras domésticas- por ejemplo. Un leonés, Francisco Angulo, es quien, a descubierto y patentado este producto.
La pregunta es ¿realmente se quiere hacer algo al respecto?



La ganadería, para mí es clave, se le destinan cultivos y agua, se contamina mucho produciendo carne. No podemos pretender cerrar las puertas a los demás, pero con un desarrollo sostenible, hay que dar buen ejemplo, y todos podremos vivir.
Lo de carburantes a partir de basura orgánica sigo a la expectativa porque podría compostarse para ir erradicando los abonos químicos que contaminan el agua. Si lo usamos de combustible están las emisiones de ozono, que a ver qué consecuencias pudiera tener…
Train.
15-Junio-2008